Los hospitales en La Guaira, uno de los estados más afectados por recientes terremotos en el norte de Venezuela, operan en condiciones extremas de saturación y escasez. En el centro hospitalario Vargas-IVSS, por ejemplo, hay casi 100 pacientes alojados en un espacio diseñado para menos de una décima parte de ese número, evidenciando un colapso en la infraestructura sanitaria básica.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizó una evaluación de ocho hospitales en La Guaira, Caracas y Miranda, detectando que tres presentan daños estructurales y todos requieren apoyo externo inmediato. En Vargas-IVSS, además de la sobreocupación, la morgue está saturada, solo cuentan con 35 unidades en el banco de sangre, los ventiladores para trauma dejaron de funcionar por cortes de energía y la conexión telefónica e internet está fuera de servicio, lo que dificulta la gestión y seguimiento de pacientes.
Además, el suministro de agua depende de acarreos manuales y la acumulación de residuos médicos bloquea pasillos, empeorando las condiciones de bioseguridad. En otro centro de La Guaira, el hospital Rafael Medina Jiménez, la capacidad de camas se redujo drásticamente, acompañada de problemas en el transporte de pacientes, escasez de insumos y aumento en las listas de espera para cirugías.
La OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han reforzado la respuesta sanitaria, aunque advierten que los equipos locales enfrentan desgastes profundos, ya que muchos de los trabajadores de salud también resultaron afectados o permanecen desaparecidos en el desastre. Esto impacta servicios clave, como la atención obstétrica, agravando la crisis para mujeres embarazadas que requieren atención especializada.
Por otro lado, la situación en los refugios para desplazados genera preocupación por posibles brotes de enfermedades debido a las condiciones de hacinamiento y falta de condiciones sanitarias adecuadas. La ONU amplió su asistencia humanitaria hacia los estados que reciben a las familias desplazadas para contener riesgos epidémicos y dar soporte básico.
Las autoridades reportaron hasta ahora miles de muertos, heridos y personas desplazadas, cifras que mantienen a la región en alerta máxima y requieren una respuesta coordinada para evitar el colapso total del sistema de salud.

