El uso frecuente de celulares entre los adolescentes de la Ciudad de México afecta directamente su calidad de sueño, con una proporción significativa que padece trastornos relacionados. Esta problemática, que afecta a cinco de seis jóvenes, se vincula con la exposición a la luz azul de las pantallas y la estimulación constante, que altera los ciclos circadianos naturales.
Expertos alertan que la mala calidad del sueño incide negativamente en el rendimiento académico, la salud mental y el bienestar general de los estudiantes. Además, esta situación agrava problemas como la concentración y el ánimo, generando un círculo difícil de romper si no se interviene a tiempo.
Para mitigar este fenómeno, especialistas recomiendan establecer límites en el uso de dispositivos electrónicos durante las horas previas al descanso nocturno, implementar rutinas que favorezcan la relajación y promover espacios sin tecnología en el hogar. La educación sobre los efectos del uso excesivo de celulares es clave para revertir esta tendencia en los adolescentes.

