La rickettsiosis, una enfermedad transmitida por garrapatas, representa actualmente un riesgo sanitario en toda la ciudad, sin excepción de zonas, según informó la Secretaría de Salud de la Zona Norte. Aunque las áreas del norponiente y suroriente son las más afectadas, expertos señalan que la movilidad de las garrapatas infectadas provoca que el contagio pueda ocurrir en cualquier punto urbano.

La coordinadora de la Unidad de Investigación Entomológica, Vectores y Zoonosis explicó que una sola garrapata con la bacteria puede desplazarse por diferentes sectores, infectando personas que se encuentran distantes de donde se originó el parásito. Esto obliga a mantener una alerta constante en toda la población, dado que no todas las garrapatas pueden ser examinadas a simple vista para determinar su nivel de peligro, sino hasta realizar estudios específicos mediante técnicas de laboratorio como la PCR.

Ante los casos sospechosos, la unidad encargada realiza un estudio epidemiológico e interviene con actividades en el domicilio del paciente, que incluyen fumigaciones, control y revisión de mascotas, vacunación contra la rabia y recolección de garrapatas. Hasta el momento, se han visitado más de un centenar de colonias, efectuando más de mil 300 fumigaciones, lo que ha beneficiado a cerca de seis mil habitantes.

El análisis de los parásitos recolectados se hace en el Laboratorio Estatal de Salud Pública para descartar o confirmar la presencia de rickettsia mediante pruebas con reacción en cadena de la polimerasa, lo que brinda certeza científica a cada caso.

En cuanto a la población afectada, los casos se concentran principalmente en adultos jóvenes y adultos entre 25 y 44 años. Se ha asociado esta condición a la automedicación prolongada antes de buscar ayuda médica, lo que dificulta el diagnóstico temprano. Los primeros síntomas son inespecíficos e incluyen fiebre alta, dolor de cabeza y en músculos. Luego pueden aparecer dolores abdominales, vómitos y diarrea, seguido por la aparición de un exantema rojizo o morado en diferentes partes del cuerpo.

La rickettsiosis es una enfermedad tratable si se detecta y atiende durante los primeros tres días tras la aparición de síntomas, pero se vuelve mortal si el diagnóstico se retrasa más allá del quinto día o tras manifestar el exantema, por lo que la pronta consulta médica es fundamental.