Moderna comenzó estudios clínicos para una vacuna contra el hantavirus, una enfermedad viral transmitida por roedores que puede provocar el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) con una elevada tasa de mortalidad. La compañía utiliza su plataforma de ácido ribonucleico mensajero (ARNm), la misma que permitió el desarrollo eficaz de su vacuna contra el COVID-19, para acelerar el diseño y desarrollo de este nuevo biológico.

Tras el anuncio, las acciones de Moderna subieron rápidamente en los mercados financieros, reflejando la confianza de los inversionistas en la capacidad técnica de la empresa para aplicar su tecnología a patógenos complejos y emergentes. Esta iniciativa responde a la falta de vacunas y tratamientos preventivos aprobados globalmente para el hantavirus, considerado un riesgo en diversas regiones endémicas de América Latina y Asia.

El desarrollo de la vacuna contempla una fase inicial de ensayos para evaluar la seguridad y la respuesta inmunitaria en humanos, con especial atención a la dosificación y al monitoreo de anticuerpos neutralizantes frente a distintas cepas del virus. Además, se realizará un análisis de la estabilidad del biológico bajo distintas condiciones térmicas, aspecto clave para su almacenamiento y distribución.

El hantavirus se transmite por inhalación de partículas virales presentes en la saliva, orina o heces de roedores infectados. Aunque los brotes son esporádicos, la gravedad de la enfermedad y su alta letalidad impulsan la urgencia en la búsqueda de una vacuna. La tecnología basada en ARNm ofrece rapidez y flexibilidad para adaptarse rápidamente a variantes del virus, una ventaja estratégica para enfrentar posibles repuntes.

Este proyecto científico refuerza la estrategia de Moderna de ampliar su catálogo hacia enfermedades desatendidas y virus emergentes, posicionándose en el mercado de biotecnología preventiva. La ausencia de una vacuna autorizada por la FDA o la OMS para el hantavirus dota al desarrollo una relevancia médica y comercial significativa.