La Secretaría de Salud inició una estrategia para incorporar medicamentos alternativos al fentanilo en el tratamiento del dolor, especialmente en casos donde existen opciones igualmente eficaces. Este opioide seguirá siendo utilizado en anestesia y cirugías, debido a su papel fundamental en la práctica médica.

El objetivo principal es reducir la dependencia del fentanilo en terapias convencionales cuando se puedan emplear otros fármacos, como la pregabalina, que han demostrado efectividad en el manejo del dolor. Sin embargo, las autoridades recalcaron que la prohibición total no es viable, pues el fentanilo resulta indispensable en ciertos procedimientos hospitalarios.

Además, se enfatizó la diferencia entre el uso médico controlado del fentanilo y el consumo ilícito de derivados sintéticos. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) mantiene una regulación estricta sobre su aplicación, asegurando un control riguroso en cuanto a las condiciones de uso de este opioide.

Por su parte, el director del IMSS-Bienestar destacó que México posee uno de los marcos regulatorios más restrictivos en Norteamérica para supervisar tanto el fentanilo destinado a uso médico como los precursores químicos que podrían emplearse en la fabricación de fentanilos ilegales.

Esta regulación incluye un sistema de vigilancia y control exhaustivo para evitar el desvío y mal uso de estas sustancias, garantizando que el fentanilo médico se utilice únicamente en cirugías y para tratar dolores crónicos severos, como los provocados por enfermedades oncológicas.