Un equipo de científicos de la Universidad de Hong Kong diseñó un chip neuromórfico capaz de reproducir la actividad eléctrica de las neuronas humanas y funcionar a temperaturas ultra bajas, próximas al cero absoluto. Este avance representa un paso significativo para la computación cuántica, ya que busca resolver los problemas asociados al control de qubits en ambientes extremadamente fríos.
La innovación se basa en un transistor de carburo de silicio (SiC) que emite impulsos eléctricos similares a los de las células nerviosas, denominados “spikes”. A diferencia de los procesadores tradicionales, que operan de forma secuencial y generan calor, este chip neuromórfico simula la transmisión neuronal usando un solo transistor y consume muy poca energía. Su capacidad para funcionar a cerca de 10 milikelvin, un rango cercano a -273.15 °C, permite que pueda ser instalado cerca de los qubits sin afectar su delicado entorno.
Este desarrollo podría solucionar uno de los principales obstáculos de la computación cuántica moderna. Los qubits requieren mantener temperaturas ultrabajas para preservar su estado, pero el calor producido por los circuitos tradicionales de control obliga a ubicar estos sistemas lejos de los qubits, lo que genera mayor cableado, complejidad técnica y costos elevados.
Al acercar los dispositivos de control gracias al chip neuromórfico, se simplificarían las infraestructuras y escalaría la capacidad de los ordenadores cuánticos. El funcionamiento del chip se sostiene en la resistencia diferencial negativa (NDR), un fenómeno físico detectado en transistores de SiC cuando se enfrían por debajo de los 2 Kelvin, que permite la generación estable de impulsos eléctricos electrónicos comparables a los neuronales.

