La Comisión Federal de Electricidad (CFE) está renovando su infraestructura con la instalación de medidores inteligentes capaces de gestionar el suministro eléctrico de forma remota, incluyendo el corte y la reconexión del servicio sin necesidad de enviar técnicos a los domicilios.
Estos nuevos dispositivos, basados en tecnologías de Infraestructura de Medición Avanzada (AMI), incorporan comunicación por radiofrecuencia y Bluetooth. Este avance no solo permite medir el consumo eléctrico en tiempo real con mayor precisión, sino que también otorga a la CFE la capacidad de controlar el suministro desde sus centros de operación, optimizando procesos y reduciendo costos.
La instalación de estos medidores no implica obras ni modificaciones estructurales en las viviendas, ya que se adaptan a la infraestructura eléctrica existente. Para los usuarios, significa una facturación más transparente y exacta, eliminando errores frecuentes derivados de lecturas manuales o estimaciones.
Uno de los aspectos más polémicos es la posibilidad de que la CFE interrumpa el servicio eléctrico a distancia, mediante el uso de Bluetooth y señales inalámbricas, sin desplazamientos físicos. Este mecanismo se activará en casos de adeudos, fraudes o manipulaciones detectadas, acelerando la respuesta frente a irregularidades en el suministro.
Además, la digitalización permite a la empresa supervisar la red en tiempo real, identificar fallos técnicos o conexiones ilegales, y actuar con mayor eficiencia para reducir pérdidas. Así, la modernización apunta a aumentar la estabilidad del servicio y a brindar a los usuarios un control más detallado de su consumo.

