Meta instaló un programa obligatorio de rastreo en las computadoras de trabajo de sus empleados estadounidenses para recolectar datos que alimenten sus modelos de inteligencia artificial. El software, llamado Model Capability Initiative (MCI), captura movimientos del mouse, clics, pulsaciones de teclas y capturas de pantalla periódicas sin permitir que los trabajadores se nieguen a participar.
Durante una reunión general, el CEO Mark Zuckerberg justificó la medida argumentando que los empleados de Meta generan información más valiosa que los contratistas externos. "Una idea básica que tenemos es que gran parte de la generación de datos en el sector la hacen estas empresas contratistas. En general, la inteligencia promedio de las personas que están en esta empresa es significativamente más alta que el grupo promedio de personas que puedes conseguir para realizar tareas si trabajas a través de estos contratistas", señaló.
Esta vigilancia ocurre en un contexto de reducción de personal. Meta planea despedir aproximadamente 8.000 empleados el 20 de mayo, lo que representa cerca del 10% de su fuerza laboral. Zuckerberg explicó que los recortes responden al aumento del gasto en infraestructura de IA, uno de los dos grandes centros de costos de la compañía junto con los gastos orientados al personal.
El Chief Technology Officer Andrew Bosworth describió la recolección como parte del Agent Transformation Accelerator, una iniciativa que busca que agentes de IA "realicen el trabajo principalmente" mientras los empleados humanos solo "los dirijan, revisen y ayuden a mejorar".
El software monitorea aplicaciones clave como Google, GitHub, Slack y Atlassian. Aunque la herramienta lanza una ventana emergente solicitando activación, la participación es obligatoria. Los foros internos de Meta muestran preocupación sobre posibles filtraciones de contraseñas, detalles de productos y datos personales. La compañía respondió que el software solo lee el contenido visible en pantalla y recomendó a los empleados evitar realizar actividades personales en sus equipos de trabajo.
Los trabajadores de Meta enfrentan una paradoja: mientras la empresa prepara despidos para financiar granjas de servidores, obliga a sus desarrolladores a generar la información que entrenará a los algoritmos diseñados para reemplazarlos.

