Mayo trae consigo un incremento acelerado de plagas urbanas y domésticas en gran parte del país. El calor combinado con lluvias tempranas, humedad y acumulación de residuos crea un escenario ideal para la reproducción rápida de insectos y roedores. Especialistas en control sanitario advierten que este es uno de los períodos críticos del año, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas y áreas costeras donde el clima se intensifica antes del verano.

La conexión entre temperatura y plagas es directa. El calor acelera los ciclos biológicos de estos insectos: reducen sus tiempos de reproducción, buscan alimento y agua con mayor frecuencia, y se desplazan hacia espacios interiores. Las chinches pueden completar su desarrollo en apenas un mes bajo condiciones de 25 a 32 °C, mientras que los mosquitos aceleran la eclosión de huevos en agua estancada. Las pulgas alcanzan su explosión poblacional en primavera y verano gracias a temperaturas cálidas y humedad elevada.

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Controlar una plaga en etapa temprana resulta más sencillo y menos costoso que enfrentar una infestación avanzada. Por eso los especialistas insisten en actuar inmediatamente. La prevención comienza por eliminar fuentes de agua estancada: vacía cubetas, macetas, bebederos y recipientes donde se acumule agua. En la cocina y áreas de comida, guarda alimentos en recipientes cerrados, limpia migajas y lava platos rápidamente para evitar cucarachas, hormigas y roedores.

Otras medidas esenciales incluyen sellar grietas, puertas y ventanas para reducir la entrada de insectos. Saca la basura diariamente en botes con tapa y no dejes residuos orgánicos acumulados, especialmente en días calurosos. Por último, aspira colchones y sillones, lava sábanas con frecuencia y revisa muebles para detectar y prevenir chinches, pulgas y ácaros.