Nvidia confirmó que la explosión en la demanda de chips para inteligencia artificial (IA) ha superado su capacidad de producción y ocasionará una escasez que se extenderá hasta, al menos, finales de 2026. Esto impactará no solo a los centros de datos, sino también al mercado de consumo, principalmente al segmento de tarjetas gráficas para videojuegos.

El crecimiento del cómputo para IA ha sido exponencial, aumentando mil veces en dos años, impulsando una demanda récord que mantiene pendientes pedidos por más de 500,000 millones de dólares. La empresa enfrenta un desafío operacional pese a registrar ingresos históricos y anticipa que los tiempos de entrega de sus productos para centros de datos se extiendan entre 36 y 52 semanas.

El foco en la fabricación de chips destinados a aceleradores para centros de datos ha provocado un recorte significativo en la producción de hardware para gaming. Nvidia prioriza estos componentes debido a sus altos márgenes, donde un chip para consumo puede costar entre 300 y 2,000 dólares, mientras que un procesador especializado para IA Blackwell puede valer hasta 40,000 dólares.

La industria también enfrenta cuellos de botella que limitan la expansión productiva, incluyendo una saturación en las líneas de empaquetado avanzado CoWoS y la prioridad absoluta que los proveedores de memoria de alto ancho de banda otorgan a la fabricación de componentes para IA. Esto ha generado una caída proyectada del 30% al 40% en la producción de GPUs para videojuegos durante 2026.

Además, se espera que 2026 sea el primer año en tres décadas sin nuevo lanzamiento de tarjetas gráficas GeForce, lo que refleja la magnitud del impacto en el segmento gamer. Nvidia intentó anticipar su producción con la arquitectura Vera Rubin, pero la entrega aún será limitada debido a la fuerte competencia por recursos en el mercado.

Varias empresas tecnológicas ya comprometieron inversiones millonarias por más de 200,000 millones de dólares en infraestructura de IA, aumentando la presión sobre la cadena de suministro. En este contexto, tanto quienes desarrollan modelos masivos de IA como los aficionados a los videojuegos deberán enfrentar largos períodos de espera para obtener hardware actualizado.