La final del Clausura 2026 de la Liga MX inició con el duelo de ida en el Estadio Ciudad de los Deportes, donde Cruz Azul y Pumas definieron el primer paso rumbo al campeonato. A diferencia de otras etapas, en esta final no existe ventaja deportiva ni se aplica el criterio del gol de visitante, lo que mantiene las opciones abiertas para ambos equipos de cara al partido decisivo en el Olímpico Universitario.
Si Cruz Azul logra imponerse en el partido de ida, contará con una ventaja importante para el duelo de vuelta. En ese escenario, La Máquina podrá consagrarse campeón si gana nuevamente, si empata el segundo partido o incluso si pierde por un gol de diferencia, siempre y cuando preserve la ventaja en el marcador global.
Por otro lado, si el encuentro inicial termina en empate, la definición se trasladará por completo al partido de vuelta. En ese caso, la final estará totalmente abierta: el equipo que gane el segundo partido se llevará el título. En caso de un nuevo empate, sin importar el marcador, la serie se decidirá con tiempos extras y eventualmente con tiros penales.
Si Pumas se impone en el partido de ida, Cruz Azul deberá ir en busca de la remontada en la vuelta. Para forzar la definición, La Máquina tendrá que igualar o superar el marcador global. Igualar llevará a tiempos extras, y si consigue superar el global, será campeón sin necesidad de penales.
El reglamento vigente de la Liga MX establece que, ante un empate global al final de los dos partidos, la final se definirá con dos tiempos extras de 15 minutos cada uno. Si no hay un ganador, se recurrirá a la tanda de penales para decidir al campeón.

