El turismo deportivo se consolida como una tendencia global que transforma la manera tradicional de vacacionar. Cada vez más viajeros eligen destinos que les permitan integrar actividades físicas durante sus recorridos, desplazando el modelo clásico de descanso pasivo. Correr en rutas urbanas, hacer trekking en entornos naturales o practicar yoga frente al mar se convierten en prácticas habituales para enriquecer la experiencia vacacional.
Un informe reciente de Strava, que analiza millones de actividades deportivas en diferentes lugares del mundo, revela una acelerada expansión del turismo activo. Según sus datos, las prácticas como el hiking presentaron un crecimiento superior al 50%, mientras que el trail running y el ciclismo recreativo aumentaron cerca del 30% y 20%, respectivamente. Esta evolución refleja no solo un mayor interés por el deporte, sino una nueva forma de entender el viaje como una extensión del estilo de vida saludable.
Dentro del turismo deportivo, el running urbano sigue siendo la disciplina dominante y ahora integra la exploración turística. Más de la mitad de los corredores prefieren distancias cortas de entre 5 y 10 kilómetros, lo que les permite disfrutar de la ciudad y su cultura mientras hacen ejercicio. Además, el “social running”, o correr en grupo, creció más del 40%, evidenciando cómo la actividad física potencia las conexiones sociales también durante las vacaciones.
El estudio identifica tres categorías principales que lideran el turismo activo en 2025: el running urbano, que facilita conocer ciudades a pie; el hiking y trekking, con gran popularidad en destinos naturales y fuerte relación con el bienestar mental; y el ciclismo recreativo, que además de su uso turístico sirve como alternativa de movilidad.
Además, deportes vinculados al bienestar, como el yoga, ganan terreno en destinos de playa y espacios naturales, aportando una dimensión complementaria al ocio activo. Los viajeros, particularmente de generaciones jóvenes, valoran el contacto con la naturaleza y el deporte para reducir el estrés y potenciar la sensación de disfrute durante sus viajes.
Este fenómeno señala un cambio cultural donde el turismo ya no es solo para descansar o conocer sitios, sino para activar cuerpo y mente. La integración del fitness al turismo redefine las vacaciones como un tiempo para mantener hábitos saludables y al mismo tiempo descubrir nuevos lugares de forma más auténtica y dinámica.

