Por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, un equipo nacional presentó un once inicial cuyos jugadores no nacieron en su país de origen. Marruecos sorprendió al mundo al enfrentar a Brasil con una alineación en la que ninguno de sus titulares vio la luz en suelo marroquí.

El plantel de Marruecos incluyó futbolistas nacidos en diversas ciudades de Europa y América, como Montreal en Canadá; Madrid, Palma de Mallorca y Terrassa en España; Toulouse, Nancy, Senlis y Estrasburgo en Francia; Sambreville y Molenbeek en Bélgica; y Leiderdorp en Países Bajos. Esta diversidad refleja la estrategia de la Real Federación Marroquí de Fútbol, que desde hace más de diez años busca talentos con raíces marroquíes en grandes urbes europeas.

En esta selección destacan figuras como Achraf Hakimi, formado en las categorías juveniles del Real Madrid, y Neil El Aynaoui, una joven promesa nacida en Francia que optó por representar a Marruecos. Ambos ejemplifican la decisión consciente de varios jugadores con doble identidad, quienes eligieron defender la camiseta marroquí pese a tener la posibilidad de jugar para potencias europeas. Esta red de scouting ha permitido que Marruecos cuente con un equipo multicultural que combina distintas influencias y formaciones futbolísticas, consolidando una ruta inédita en la evolución del fútbol africano a nivel mundial.