El cultivo del cáñamo industrial, casi olvidado en España desde el auge de los materiales sintéticos, busca recuperar su protagonismo a través de un proyecto conjunto entre España y Portugal. Liderado por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex), esta iniciativa abarca toda la cadena productiva, desde la siembra hasta la obtención de biomateriales y productos alimentarios, con la mirada puesta en una economía circular.
Este esfuerzo transfronterizo tiene como objetivo aprovechar múltiples usos del cáñamo que difieren de las tradicionales aplicaciones históricas, que incluían cuerdas, velas y ropa. En la actualidad, la presencia del cáñamo en España es casi residual, cultivándose en unas pocas hectáreas. Sin embargo, en países como Francia, líder mundial en producción de cáñamo industrial, el cultivo está vinculado a una industria consolidada que emplea la planta para fibras textiles, materiales de construcción, papel y biocomposites.
El proyecto permite aprovechar de forma integral el cáñamo en territorios como Extremadura y las regiones portuguesas del Alentejo y Centro, abordando cuatro líneas de investigación aplicada: agronomía, industria, energía y nutrición. En cuanto a su cultivo, destaca por su bajo consumo hídrico en comparación con otros cultivos intensivos como el maíz o el tomate. Además, en los primeros años de ensayo, no se han detectado plagas o enfermedades que obliguen al uso de herbicidas, lo que refuerza su sostenibilidad ambiental.
Otra ventaja importante del cáñamo industrial es su idoneidad para la rotación de cultivos en zonas de regadío intensivo, ya que ayuda a minimizar enfermedades y plagas que afectan la productividad agrícola. La planta puede alcanzar varios metros de altura, ofreciendo una materia prima valiosa y versátil.
El resurgimiento del cáñamo industrial se orienta hacia nuevos mercados y usos innovadores, que incluyen no solo las fibras textiles o materiales de construcción, sino también productos alimenticios derivados, contribuyendo así a diversificar la agricultura local y promover un modelo económico más sostenible.

