Reducir el sueño nocturno en tan solo una hora y media durante seis semanas provoca un incremento significativo en el peso corporal y el sedentarismo en adultos con riesgo elevado de enfermedades cardiometabólicas, según una investigación de la Universidad de Columbia. Esta pérdida de sueño aumentó la circunferencia de cintura y el tiempo diario de inactividad, factores asociados con un deterioro de la salud metabólica.
El estudio combinó datos de dos ensayos clínicos que incluyeron a 95 adultos mayores de 20 años, quienes acostumbraban dormir al menos siete horas por noche. Los participantes alternaron seis semanas con su rutina habitual de sueño y otras seis acumulando un déficit aproximado de 1.5 horas diarias retrasando su hora de acostarse, mientras se controlaban mediante monitores de actividad las variables corporales y hormonales.
Además del aumento de peso, el sedentarismo se incrementó, en promedio, casi medio hora diaria en algunos subgrupos como hombres y mujeres posmenopáusicas, quienes también mostraron una mayor resistencia a la insulina, un marcador de riesgo para la diabetes tipo 2. La investigación señaló que este grupo fue particularmente vulnerable a las alteraciones metabólicas derivadas de la restricción del sueño.
Los resultados revelaron, asimismo, una elevación de células inflamatorias en el corazón tanto en hombres como en mujeres con riesgo cardiaco, lo que sugiere que la privación de sueño puede agravar procesos inflamatorios vinculados a enfermedades cardiovasculares. Estas evidencias avalan la recomendación de incluir estrategias para mejorar la duración y calidad del sueño en programas destinados a controlar el peso y prevenir patologías cardiometabólicas.
Los investigadores enfatizaron la importancia de dormir adecuadamente para minimizar el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y problemas cardíacos, aunque advirtieron que se requiere mayor investigación para entender plenamente los mecanismos que conectan el sueño insuficiente con estas condiciones crónicas.

