La pesca de langosta en las áreas cercanas a Río Lagartos y Las Coloradas comenzó con una alta actividad que ahora muestra una reducción importante en las capturas. Mientras que al inicio de la temporada las embarcaciones llegaban con cargamentos de entre 30 y 50 kilogramos, actualmente los volúmenes han bajado a entre cinco y 20 kilogramos por viaje.

Este descenso se explica porque durante los primeros días se extrajo una gran parte de la langosta disponible en estas zonas costeras, llevando a los pescadores a continuar las inmersiones en las mismas áreas, aunque también estiman que podrían encontrar nuevos refugios si se adentran en mayores profundidades.

La intensa actividad inicial llevó a que las cooperativas pesqueras reforzaran el personal para recibir tanto langosta viva como las «descoladas», que corresponden exclusivamente a las colas del crustáceo. Sin embargo, otro cambio significativo fue la suspensión en la compra de las cabezas de langosta, que solían usarse como carnada para la pesca de pulpo, lo que ahora obliga a desechar este subproducto o buscarle otro uso.

Hasta el momento, la temporada transcurre sin incidentes graves relacionados con problemas de salud de los buzos. Existe un protocolo para emergencias de descompresión que contempla el traslado inmediato a un hospital equipado con cámara hiperbárica, lo que garantiza atención médica oportuna si fuese necesario.

En cuanto al precio, el kilogramo de langosta mantiene un valor de 500 pesos, aunque los pescadores anticipan que la reducción en la captura podría generar un aumento en el costo del producto en los próximos días.