Starlink presentó ante la FCC de Estados Unidos un ambicioso plan para lanzar su tercera generación de satélites, que promete expandir drásticamente la conectividad satelital en todo el mundo. La empresa, propiedad de Elon Musk, aspira a aumentar su red desde aproximadamente 10,000 satélites actuales hasta más de 100,000 unidades, con el fin de ofrecer un servicio de banda ancha multigigabit y latencia ultrabaja a una base mucho más amplia de usuarios.
Esta expansión no solo busca mejorar la velocidad y la capacidad de internet satelital para consumidores, empresas y gobiernos, sino también establecer una infraestructura preparada para la creciente demanda de dispositivos con inteligencia artificial (IA). Starlink se posiciona como un soporte esencial para tecnologías futuras, capaces de requerir conexiones constantes y fiables para funcionar correctamente.
Además, el nuevo sistema está relacionado con un avance tecnológico que SpaceX, la compañía matriz de Starlink, ha explorado: la creación de un centro de datos en el espacio. Este centro se conectaría con la Tierra a través de enlaces ópticos láser y los satélites de Starlink, facilitando una transferencia de datos rápida y eficiente que podría servir como base para toda la comunicación con sistemas inteligentes.
Starlink también trabaja para obtener autorización regulatoria para ampliar las bandas de frecuencia utilizadas en sus transmisiones. Actualmente, la compañía cuenta con permiso para bandas Ku, Ka, V y E, pero su intención es ser pionera en usar bandas W y D, que operan entre 92 y 275 GHz, lo que permitiría gestionar un volumen mayor de datos con mayor rapidez tanto en subida como en bajada.
En términos de órbita, la empresa planea colocar estos nuevos satélites a una altitud aproximada de 323 kilómetros, mucho menor que la altitud promedio actual. Esta decisión podría mejorar la latencia y la eficiencia de las conexiones, aunque implicará nuevos desafíos técnicos y regulatorios.

