Las redadas y detenciones masivas realizadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Estados Unidos han provocado una notable caída en la oferta laboral para migrantes indocumentados, pero también han afectado negativamente a la población local sin formación universitaria. Un análisis del National Bureau of Economic Research cuestiona la premisa utilizada para justificar estas medidas, según la cual la expulsión de inmigrantes generaría más empleos para estadounidenses.
El informe liderado por economistas señaló que las zonas más afectadas por estas redadas experimentaron un desplome en la fuerza de trabajo disponible, especialmente en sectores como la construcción, la agricultura y la manufactura. Por cada arresto efectuado, seis migrantes indocumentados dejaron de trabajar, lo que a su vez forzó a empresas a prescindir de empleados ciudadanos debido a la menor actividad económica local.
Este fenómeno desmonta la idea sostenida por el gobierno anterior, que afirmaba que las deportaciones aumentarían las oportunidades laborales para los habitantes nacidos en el país. Según la investigación, estas políticas no solo reducen el empleo para migrantes, sino también para estadounidenses, afectando el dinamismo económico regional y las ganancias de las empresas involucradas.

