El gasto de Estados Unidos en la guerra contra Irán alcanzó los 29,000 millones de dólares, cifra que creció en las últimas semanas y refleja el incremento constante en las operaciones militares en Medio Oriente. Este aumento ocurre en medio de un contexto económico complicado para Estados Unidos, que registra una inflación al alza en abril, impulsada en parte por el encarecimiento energético vinculado a la tensión en el estrecho de Ormuz.

El director financiero interino del Pentágono informó ante el Capitolio que la cifra se elevó en unos 4,000 millones respecto a hace apenas dos semanas. Este ajuste responde a los costos continuos asociados al conflicto, como el mantenimiento de los buques desplegados, reabastecimiento de municiones y vehículos, combustible, y las reparaciones necesarias en instalaciones militares dentro de la región.

En paralelo, la solicitud formal de presupuesto para el Pentágono del próximo año contempla un monto general para defensa, pero aún no incluye un apartado específico para financiar esta guerra, lo que ha generado presión por parte de legisladores demócratas y republicanos. Ambos partidos demandan un desglose detallado de los fondos requeridos para sostener las operaciones en Irán, especialmente porque el Congreso no ha autorizado de manera formal la intervención militar.

En las audiencias ante la Cámara de Representantes y el Senado, el secretario de Defensa declinó fijar una fecha para presentar la solicitud presupuestaria adicional, señalando que solo enviarán al Congreso "lo que consideren necesario" para las operaciones. Esta falta de transparencia mantiene la preocupación legislativa sobre la magnitud y duración del gasto militar.

Mientras tanto, el presidente Trump reforzó su postura frente a Teherán, descartando apresurar un acuerdo de paz con Irán. Calificó como “totalmente inaceptable” la respuesta iraní a su propuesta, cuyos términos no han sido divulgados públicamente. Trump aseguró que prefiere mantener la presión económica y naval sobre Irán, afirmando que el bloqueo implementado sigue debilitando la capacidad militar de la República Islámica.

En este contexto, la escalada de costos y la ausencia de avances diplomáticos reflejan la complejidad geopolítica y económica que enfrenta Estados Unidos en su estrategia contra Irán. A la vez, la inflación y el encarecimiento energético repercuten en el mercado interno, añadiendo un componente interno a un conflicto que además presiona las finanzas públicas y la política exterior estadounidense.