El gasto asociado a la guerra contra Irán aumentó significativamente en poco tiempo, según datos revelados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El contralor Jay Hurst explicó ante el Congreso que el costo actualizado del conflicto alcanzó alrededor de 29,000 millones de dólares, un incremento de 4,000 millones respecto a la cifra anterior que había sido reportada menos de dos semanas antes.
Este nuevo monto refleja principalmente gastos adicionales en reparación y reemplazo de equipamiento militar, así como en costos operativos generales, que no estaban completamente contabilizados en la primera estimación, la cual se situaba en 25,000 millones de dólares. Sin embargo, especialistas y funcionarios consideran que el costo real podría ser mucho más alto, dado que las cifras oficiales no incluyen los impactos económicos indirectos ni los gastos futuros ligados al conflicto.
En marzo, el Pentágono solicitó un presupuesto de 200,000 millones de dólares al Congreso para sostener la campaña militar, cifra que ya da indicios del alcance financiero previsto por el gobierno en este enfrentamiento. Además, se reportó que solo en los primeros seis días la guerra generó costos superiores a 11,300 millones, enfatizando el gasto acelerado en municiones y logística.
Medios especializados como CBS News retomaron informes de funcionarios anónimos que estiman que el total invertido podría superar los 50,000 millones de dólares, especialmente debido a la alta demanda de municiones y otros recursos clave para la operatividad militar. En tanto, economistas advierten que los costos indirectos, como la inflación, el impacto en el mercado laboral, la volatilidad bursátil y la ralentización del crecimiento económico, pueden elevar el costo total a cifras muy superiores, incluso en escala de billones de dólares.
La inflación en Estados Unidos alcanzó recientemente su tasa anual más alta en casi dos años, con un incremento del 3.8% en los precios al consumidor desde abril, y un aumento mensual del 0.6%. Estas variaciones económicas urbanizan un escenario complejo donde la guerra influye directamente en la economía doméstica, afectando la percepción ciudadana sobre la gestión presidencial.
Encuestas públicas muestran que una amplia mayoría de estadounidenses considera que las políticas económicas del presidente Donald Trump contribuyeron al aumento del costo de vida, incluyendo a votantes republicanos. El índice de aprobación económica de Trump descendió a su nivel más bajo, alrededor del 30%, en paralelo al deterioro de la imagen durante la guerra.

