La rectora general de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter, subrayó la importancia de que las universidades establezcan un vínculo directo con el territorio para generar soluciones urbanas efectivas. En el marco del Foro Global Urbano organizado por ONU-Hábitat en Bakú, Azerbaiyán, planteó que los espacios académicos deben funcionar como laboratorios abiertos que reflexionen y actúen sobre la realidad de las ciudades.

Como ejemplo, mencionó el Laboratorio en Ciencia de la Ciudad, cuyo equipo elaboró el libro Ciudad Cebolla. Esta obra propone entender las ciudades como sistemas compuestos de múltiples capas simultáneas: infraestructura, territorio, administración, conocimiento y tejido social. Solo mediante esta comprensión integral se puede repensar el desarrollo urbano más allá de los tradicionales indicadores técnicos o económicos.

Planter insistió en que el debate sobre vivienda debe incorporar elementos como la exclusión social, la fragilidad comunitaria y la experiencia diaria de los habitantes. Así, las políticas públicas tendrían una perspectiva más humana y ajustada a las dinámicas reales de la ciudad.

Durante la mesa redonda sobre Academia e Investigación, moderada por el urbanista colombiano Carlos Moreno —reconocido por su concepto de “ciudad de 15 minutos”—, la rectora destacó que uno de los grandes retos es que las políticas públicas se construyan con base en evidencia científica sólida, superando los límites impuestos por los ciclos políticos.

Este foro global reunió a expertos, urbanistas, académicos y organismos internacionales que trabajan en proponer nuevas estrategias frente a la crisis habitacional y el crecimiento desigual en las ciudades del mundo. La intervención de Karla Planter refuerza la idea de que las instituciones educativas deben transformar su rol tradicional para convertirse en agentes activos del desarrollo urbano sostenible y justo.