El acceso al estadio Morelos se complicó desde temprano debido a la gran afluencia de personas que asistieron al concierto de Marco Antonio Solís, conocido como El Buki, para celebrar el Día de las Madres. El tráfico desde el Centro Histórico mostró una congestión notable, empeorando conforme los asistentes se acercaban a las entradas del recinto.
Las filas para ingresar se extendieron a lo largo del libramiento, con familias y grupos recorriendo las inmediaciones para encontrar las puertas asignadas según sus boletos. Al mismo tiempo, los automovilistas enfrentaron dificultades para estacionar, con espacios limitados cuyo costo oscilaba hasta los 300 pesos.
En las inmediaciones del estadio proliferaron revendedores que ofrecían boletos desde 250 pesos para distintas zonas del concierto. También fue común la presencia de vendedores ambulantes que ofrecían alimentos, bebidas, productos relacionados con El Buki, así como dulces y cigarros, configurando un ambiente muy concurrido en las zonas de acceso y estacionamiento.
Durante el ingreso, el personal hizo llamados constantes para mantener el orden, evitar que las personas se empujen y otorgar preferencia a quienes poseen alguna discapacidad. Además, se verificó la identificación en algunos puntos y se asistió a quienes buscaban a familiares dentro de la multitud.
Desde los altoparlantes se invitó a los asistentes a participar en una dinámica organizada por el equipo de Marco Antonio Solís para grabar videos promocionales durante el festival denominado Jalo por las Mamás, que se desarrolla en el área del estadio.

