En el universo de One Piece, lleno de inventos impresionantes como trenes marítimos, submarinos y robots gigantes, sorprende la ausencia total de aviones. Eiichiro Oda, autor de la obra, aclaró en la sección de preguntas SBS del tomo 115 que este vacío en la tecnología no es accidental ni por incapacidad técnica, sino una elección consciente que fortalece la temática principal.
Oda explicó que, aunque tecnológicamente sería viable que existieran aeronaves, la narrativa del manga se centra en la aventura marítima y la supervivencia en el mar. Permitir que los personajes pudieran volar cambiaría radicalmente la dinámica del viaje, eliminando la tensión y el desafío que implica surcar el Grand Line. Según el creador, un mundo donde todos pudieran volar rompería la esencia pirata y trivializaría los obstáculos en el océano.
El mangaka insistió en que esa decisión responde a una estructura mundial donde la evolución tecnológica no se dirige hacia el vuelo. Así, los viajes permanecerán ligados a barcos y al mar, manteniendo la aventura y el peligro propios de la historia. Además, Oda se comprometió a que incluso en el avance de la trama, los vuelos serán excepcionales y poco comunes, preservando la coherencia del escenario.
Este enfoque creativo convierte el océano en el verdadero protagonista de One Piece, dejando los cielos libres para aves y nubes, mientras Luffy y su tripulación continúan su travesía en barcos. La elección de Oda garantiza que la serie mantenga su identidad única como relato de piratas y exploración marítima.

