El episodio de WWE SmackDown previo a Backlash 2026 tuvo un desarrollo irregular, con segmentos que fortalecieron tramas importantes y otros que restaron ritmo al show. El encuentro inicial con Jacob Fatu confrontando a The Usos fue el punto más destacado, no solo por la tensión creada en el segmento, sino porque logró posicionar a Fatu como una amenaza creíble dentro de la narrativa. Ante la ausencia de Roman Reigns, sus primos intentaron disuadirlo, pero Fatu avisó que no dudará en aplastar cualquier interferencia, lo que elevó la expectativa para su combate en Backlash.

Otro aspecto positivo fue la continuidad en la historia con Paul Heyman, quien facilitó que Gunther consiguiera un contrato para enfrentarse a Cody Rhodes en Clash in Italy. A pesar de no ser la construcción más sólida, mantener esta línea argumental fue un acierto en un panorama donde WWE ha mostrado falencias para dar seguimiento coherente a sus historias.

Sin embargo, el programa también evidenció problemas recurrentes. La excesiva cantidad de interferencias externas en la mayoría de los combates afectó la fluidez del show, generando sensación de cansancio y rutina, lejos de la emoción esperada en el último SmackDown previo a un evento premium. Además, el manejo de Ricky Saints dejó mucho que desear. Tras un debut prometedor, fue relegado a un combate insulso contra Matt Cardona que frenó su impulso. Su participación debió haberse orientado hacia rivales con mayor peso dentro de la programación o directamente hacia la escena del Campeonato de los Estados Unidos, donde podría mantener su relevancia.