La evolución en la relación con la madre puede provocar cambios profundos en la forma de entender tradiciones como el Día de la Madre. En este relato, una mujer comparte cómo el descubrimiento de temas como la sexualidad y la madurez personal, denominados “matrolescencia”, alteró su percepción y la llevó a dejar de celebrar el 10 de mayo.
La matrolescencia, un concepto que se refiere a un periodo de adolescencia tardía en la relación con los padres, especialmente la madre, implica confrontar tabúes y conversaciones difíciles que muchas veces quedan pendientes. En este proceso, la autora reconoce que experimentar la sexualidad desde una perspectiva cercana a su mamá reconfiguró su cercanía emocional, poniendo en jaque tanto la relación como las costumbres alrededor de fechas dedicadas a esta figura materna.
Este cambio invita a una reflexión más profunda sobre cómo las tradiciones pueden verse afectadas por las dinámicas familiares y personales. La autora señala que, pese al impacto inicial, haber enfrentado estos temas contribuyó a un autoconocimiento y a revalorizar la relación desde otro lugar, aunque eso significara resignar celebraciones simbólicas arraigadas socialmente.

