En un lapso de apenas un día, la ofensiva rusa contra el patrimonio cultural de Ucrania alcanzó un nivel sin precedentes al impactar cinco espacios emblemáticos en tres ciudades diferentes. Entre ellos, la histórica catedral de la Dormición en el Monasterio de las Cuevas, un símbolo fundamental de la tradición ortodoxa, sufrió graves daños en su techo debido al ataque con drones, confirmó el presidente Volodímir Zelenski.
Además, en Dnipró, la Casa del Órgano y la Música de Cámara resultó afectada, y en los Estudios Nacionales de Cinematografía Oleksandr Dovzhenko un incendio destruyó el departamento de vestuario, junto con una colección invaluable e insustituible de ropa y material para producciones artísticas. En Járkov, otro ataque con un dron Shahed ruso causó daños en el Museo Nacional de Arte, afectando obras gráficas de la época soviética y colecciones privadas, algunas de las cuales se deterioraron aún más por el agua que usaron los bomberos para controlar el fuego.
Estas acciones forman parte de una campaña que las autoridades califican de sistemática para destruir el patrimonio tangible de Ucrania. El ministro de Exteriores, Andrí Sibiga, equiparó estos ataques con los cometidos por el Estado Islámico contra bienes culturales, subrayando que no se trata solo de un conflicto militar, sino de un ataque directo contra la memoria y la identidad nacional. En semanas recientes, también han sido blanco museos destacados como el de Chernóbil y el dedicado al Sitio de Crimea.

