En paralelo a la ceremonia de apertura del Mundial 2026, México enfrentó un aumento en reportes de desapariciones en cinco estados, reflejando la persistente crisis de seguridad que atraviesa el país. Familias de personas desaparecidas protestaron frente al Estadio donde se realizaba el partido inaugural y en diversos puntos clave de la Ciudad de México, demandando atención y respuestas concretas de las autoridades.
Las marchas y manifestaciones mostraron la preocupación social ante la insuficiente efectividad de las medidas para combatir este fenómeno. Los afectados reclamaron la búsqueda inmediata y efectiva de sus familiares, así como mayores recursos y compromiso para erradicar las desapariciones forzadas y no forzadas en el país.
Este contexto sombrío contrasta con la imagen de unidad y celebración que representa el Mundial, evidenciando las problemáticas nacionales subyacentes. La crisis de desapariciones afecta tanto a entornos urbanos como rurales, con una respuesta del Estado que familiares y organizaciones civiles consideran insuficiente.
Las protestas se extendieron durante toda la inauguración y pusieron de manifiesto la exigencia de justicia para miles de personas que aún no aparecen. La movilización incluyó el resguardo simbólico de identidades y la visualización pública de casos específicos, con la intención de mantener la atención sobre esta grave situación.
De esta manera, la violencia y la inseguridad continúan siendo temas prioritarios para México, incluso en momentos de trascendencia internacional como la Copa del Mundo, al tiempo que las familias afectadas buscan que sus demandas no queden en el olvido.

