El Maratón de Palestina 2026 volvió a celebrarse en Belén después de tres años de interrupción debido a los enfrentamientos armados, congregando a miles de corredores locales e internacionales bajo el lema «Corre por la libertad». Este evento no solo fue una competencia deportiva, sino una muestra de solidaridad y resistencia frente a las dificultades que impone el conflicto. Parroquias y plazas públicas se llenaron de corredores que, a pesar de las restricciones y el peligro constante, recorrieron las calles marcadas por grafitis que claman el fin de la ocupación.

En simultáneo, la ciudad de Gaza organizó una carrera simbólica que partió desde el puente histórico de Wadi, incluyendo la participación de personas con discapacidad y amputados por la guerra. En ese espacio especialmente adaptado, mujeres deportistas retomaron las pistas después de años de prohibiciones, evidenciando una firme voluntad colectiva de avance social y superación. Familias completas también formaron parte de la carrera, recorriendo distancias menores para fomentar la salud y la cohesión comunitaria.

El recorrido oficial en Cisjordania constó en dos vueltas a un circuito único por la carestía de caminos libres, un reflejo palpable de cómo los asentamientos y barreras militares limitan severamente el espacio vital para los palestinos. Los corredores enfrentaron no solo un recorrido físicamente exigente, sino también la presencia constante de muros y puestos de control que dificultan la libertad de movimiento cotidiana. El muro de hormigón, que divide el territorio, fue un escenario significativo durante la carrera, simbolizando las barreras que el pueblo busca derribar.

Este evento fue impulsado y coordinado por el Consejo Superior Palestino para la Juventud y el Deporte, institución que destacó la carrera como un punto de inflexión hacia la normalización de las actividades civiles en la región. Bajo un ambiente festivo en la Plaza del Pesebre, los tamborileros animaron la competencia, reforzando el mensaje de unidad nacional y esperanza frente a la adversidad política y militar.

  • Más de 13,000 corredores participaron en Belén y Gaza.
  • La carrera en Gaza incluyó personas con discapacidad y amputados por la guerra.
  • En Cisjordania, el circuito exigió dos vueltas debido a las restricciones físicas y territoriales.
  • Mujeres deportistas regresaron a la competencia tras años de prohibiciones.
  • Familias corrieron distancias cortas para promover la salud comunitaria.

Los organizadores hicieron énfasis en que, pese a las trabas, el deporte funciona como una forma pacífica y efectiva de resistencia, donde cada paso representa la lucha por un futuro con mayor libertad. Según sus palabras, los corredores no solo superaron obstáculos físicos, sino que confrontaron la dura realidad de un pueblo que se esfuerza por desplazarse sin impedimentos burocráticos o militares.