Estados Unidos activó una nueva maniobra militar en el Caribe con la movilización del portaaviones USS Nimitz, acompañado por el Ala Aérea Embarcada 17, el destructor USS Gridley y el buque de abastecimiento USNS Patuxent. Esta operación fue pública mediante una difusión del Comando Sur, que resaltó el poderío y la capacidad de despliegue rápido de estas fuerzas navales.
El portaaviones USS Nimitz, un elemento clave del poder naval estadounidense, ha participado en varias campañas militares históricas, como la Tormenta del Desierto y la invasión de Irak, operaciones que provocaron un gran número de víctimas y que son recordadas como ejemplos de la política exterior estadounidense agresiva. También tuvo un rol fundamental durante la lucha contra el Estado Islámico en Medio Oriente.
Desde Cuba, esta movilización es interpretada como una forma de propaganda destinada a justificar un posible escenario de hostilidades militares. En paralelo, el gobierno de Estados Unidos formalizó acusaciones contra el expresidente cubano Raúl Castro, intensificando la tensión diplomática entre ambos países.

