El principal fabricante japonés de papas fritas, Calbee, modificó el diseño de sus empaques debido a problemas en el suministro de materias primas, relacionados con la guerra en Oriente Medio. La empresa reemplazó sus tradicionales colores naranja y amarillo por presentaciones más simples en blanco y negro, afectando catorce de sus líneas de productos.

La razón principal de este cambio es la falta de tinta para impresión derivada de la escasez de nafta, un subproducto del petróleo básico para múltiples industrias. La crisis en Oriente Medio, especialmente el cierre del estrecho de Ormuz por donde circula una quinta parte del crudo mundial, elevó los precios y complicó la distribución de materias primas, lo cual impacta en sectores ajenos al energético, como la producción de alimentos en Japón.

Calbee anunció que, desde finales de este mes o principios de junio, sólo utilizará dos colores en los empaques, aunque no especificó cuáles. La medida busca preservar la producción ante la incertidumbre en la cadena de suministros y mantener la calidad y seguridad de sus productos a pesar del contexto geopolítico.

El gobierno japonés mostró preocupación ante estas dificultades y confirmó que trabaja para garantizar un abastecimiento suficiente de productos químicos derivados de la nafta, ampliando importaciones desde fuera de Oriente Medio para mitigar riesgos en el corto y mediano plazo.

Conocida por su amplia variedad de sabores —que van desde sal de algas hasta salsa de soja o manteca—, la marca Calbee es un referente en el mercado local. El cambio en el envase no solo afecta la estética del producto, sino que refleja el impacto indirecto que las tensiones internacionales tienen en sectores cotidianos y la industria alimentaria japonesa.