El funeral celebrado en Huelva recordó este sábado a los dos guardias civiles que perdieron la vida durante la persecución de una narcolancha a más de 140 kilómetros de la costa onubense. El homenaje reunió a compañeros, autoridades y ciudadanos que asistieron para mostrar respeto y solidaridad con las familias de los agentes fallecidos.
Además, dos efectivos continúan ingresados en la unidad de cuidados intensivos en estado grave tras el mismo operativo. El incidente ha vuelto a poner en evidencia la peligrosidad de las operaciones contra el narcotráfico marítimo y el riesgo constante que enfrentan estas fuerzas de seguridad.
Miembros de la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil (Jucil) aprovecharon la ocasión del funeral para denunciar la falta de recursos que sufren en la provincia frente al aumento de la actividad narco. Según estos representantes, la escasez de medios complica la lucha contra las embarcaciones que intentan introducir sustancias ilegales por las aguas andaluzas.
El operativo en cuestión se desarrolló a gran distancia de la costa, lo que dificulta la intervención y aumenta el peligro para los agentes. Las narcolanchas son embarcaciones rápidas utilizadas por las organizaciones criminales para transportar droga desde el continente africano hacia Europa a través del Atlántico, un fenómeno que se ha intensificado en la última década en esta región.
Este caso ha vuelto a abrir el debate sobre la necesidad de mejorar el equipamiento y el personal disponible para la Guardia Civil en la zona. La presión del narcotráfico en Huelva no solo afecta a la seguridad marítima, sino también a la estabilidad social local, donde se requiere una respuesta eficaz y coordinada.

