La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) exigió a la Secretaría de Educación Pública (SEP) reevaluar la decisión de adelantar el fin del ciclo escolar al 5 de junio, medida que anticipa las vacaciones. La organización advirtió que este ajuste genera riesgos para niñas y niños, al dejarlos en sus hogares sin la supervisión adecuada durante las horas laborales de sus cuidadores.

Este cambio responde a la intención de atender problemáticas relacionadas con las altas temperaturas y la realización del Mundial de Fútbol 2026. Sin embargo, la CNDH indicó que, al mantenerse inalterables las jornadas laborales de los adultos, los menores pueden quedar vulnerables, sin cobertura ni acompañamiento necesario, lo que contraviene el principio del interés superior de la niñez.

El organismo recalcó que la modificación al calendario escolar afecta exclusivamente la jornada educativa, sin una contrapartida para la disponibilidad laboral de los familiares o tutores. Por ello, se incrementa la posibilidad de que las niñas y niños experimenten daños en su desarrollo físico, emocional, cognitivo y social, tal como reportó en su informe sobre el impacto de la pandemia de COVID-19 en el derecho a la educación.

Además, la CNDH señaló que muchos tutores carecen de redes de apoyo suficientes para garantizar la protección y atención apropiadas durante la ausencia escolar anticipada, situación que puede elevar el riesgo de violencia y otros perjuicios hacia los menores, en abierta contradicción con la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Por lo tanto, plantearon que cualquier cambio en el calendario debe analizarse con una perspectiva integral de derechos humanos, con enfoque de género y sobre todo respetando el interés superior de la niñez. Alertaron que la estrategia actual representa una solución temporal que no resuelve los problemas subyacentes y traslada la carga a los cuidadores sin ofrecer alternativas.