El sobrevuelo de helicópteros en el Sótano de las Golondrinas, ubicado dentro del territorio del barrio teenek Unión de Guadalupe, no solo causó daños ambientales, sino también vulneró derechos territoriales y culturales, según confirma un peritaje antropológico.
El estudio, liderado por un académico del Colegio de San Luis (COLSAN), evidencia que la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM), a cargo de autorizar dichos vuelos, facilitó la transgresión del espacio aéreo y terrestre de esta comunidad indígena, provocando impactos visibles como la muerte masiva de vencejos.
Más allá del daño ecológico, el informe subraya cómo se violó la autoridad ejidal local mediante la supuesta autorización falsa y firmas falsificadas, negando el derecho de la comunidad a decidir sobre el uso y protección de su territorio sagrado.
Este estudio etnográfico, concluido recientemente, recoge y analiza las normas internas que rigen al barrio Unión de Guadalupe, las cuales prohíben explícitamente el sobrevuelo de aeronaves en esa zona natural protegida por considerarse sagrada. Además, reconoce la organización social y normativa del barrio como una colectividad indígena teenek con capacidad para manejar sus recursos y defender su identidad.
La investigación ya se integró como prueba pericial en procesos legales contra las empresas responsables de los vuelos. Se plantea que la reparación a la comunidad incluya tanto compensaciones económicas o en especie como una disculpa pública formal por parte de la SEGAM.
El caso resalta la importancia de respetar no solo el territorio físico, sino también el espacio aéreo como parte integral del ambiente y la cultura indígena, reafirmando que tales espacios demandan protección jurídica y social frente a proyectos turísticos o comerciales que los alteran.

