Ante cuestionamientos sobre la propiedad de una casa en Tecámac, la senadora Mariela explicó que ya no ostenta la titularidad del inmueble, pues desde 2014 lo cedió formalmente a sus hijos. Esta aclaración busca separar su responsabilidad directa en dicho bien raíz, en medio de un contexto mediático que vinculaba la residencia a su persona.
La entrega de la casa se hizo en comodato, un tipo de contrato que permite la cesión temporal y gratuita del uso del bien a otra persona, en este caso, a sus hijos, sin que ello implique transferencia de propiedad. Por tanto, aunque la casa sigue siendo parte del patrimonio familiar, la senadora no posee control ni derechos sobre ella desde hace casi una década.
Esta situación surge en un ambiente donde la figura de la senadora ha estado sujeta a investigaciones y cuestionamientos relacionados con bienes inmuebles. Su deslinde busca atender la percepción pública y aclarar cualquier malentendido sobre el manejo de sus propiedades.
La senadora no aportó mayores detalles sobre los motivos de la cesión ni sobre la situación jurídica actual de la vivienda más allá del señalamiento del comodato. Tampoco se mencionó si existen obligaciones fiscales o administrativas vinculadas a este inmueble bajo la titularidad de sus hijos.
Este tipo de aclaraciones son comunes en funcionarios públicos que desean evitar conflictos de interés o señalamientos sobre patrimonio asociado a sus funciones políticas. La transparencia en el manejo de bienes familiares suele ser un tema delicado en el ámbito público, por lo que estas precisiones buscan ofrecer un marco claro que preserve la integridad institucional.

