El Congreso de los Diputados fue escenario de un tenso intercambio entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, tras una sesión de control marcada por acusaciones cruzadas sobre corrupción y el funcionamiento democrático del hemiciclo. Feijóo acusó al presidente del Gobierno de «amordazar» el Parlamento, en referencia a la reciente decisión de la Mesa de la Cámara que bloqueó un debate solicitado por la oposición para tratar un posible adelanto electoral.
Ante estas críticas, Sánchez defendió la legitimidad de su acción y prometió que el Ejecutivo agotará la legislatura hasta 2027, descartando por completo la celebración de elecciones anticipadas. Además, respondió a Feijóo cuestionando su autoridad moral para hablar de corrupción y recordó los escándalos que han involucrado al último Gobierno del Partido Popular, calificando al líder opositor como un «Torquemada de la vida» por su insistencia en este tema.
El enfrentamiento incluyó reproches mutuos sobre el uso del Parlamento. Feijóo calificó a Sánchez de «cobarde» y aseguró que teme a la democracia, mientras Sánchez acusó a la oposición de «degenerar políticamente» el hemiciclo al oponerse sistemáticamente a las iniciativas del Ejecutivo, aún cuando ello pueda perjudicar a la ciudadanía. En medio del debate, el presidente anunció la próxima aprobación de un decreto para proteger el tejido productivo español ante el conflicto en Irán, previsto para el Consejo de Ministros a fines del mes.
Este pulso político se dio el mismo día en que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declaró en sede judicial imputado en una causa relacionada con ayudas públicas millonarias a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia. Este hecho añadió una nueva dimensión al ambiente de confrontación y cuestionamientos hacia las fuerzas políticas en España.

