En el marco de una reunión en Pekín, el presidente chino Xi Jinping transmitió a Donald Trump una advertencia sobre la posibilidad de que la cuestión de Taiwán desencadene un conflicto. Este tema sensible se situó como uno de los puntos centrales del diálogo entre ambos mandatarios en su primera cumbre oficial.
Ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de garantizar el libre tránsito en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el transporte energético global, en un contexto de creciente tensión internacional. Este compromiso fue destacado como clave para la estabilidad regional y mundial.
Además, durante la visita de Trump a China, se abordaron otros asuntos relevantes como las tensiones comerciales y el papel de China en el conflicto iraní. El presidente de Estados Unidos ha solicitado a Pekín que ejerza influencia sobre Teherán para contribuir a la reducción de tensiones en el Golfo Pérsico, dada la importancia de China como socio comercial de Irán.
La reunión también se produjo en medio de sanciones recientes de Estados Unidos contra un conglomerado militar cubano y discusiones sobre seguridad internacional. Mientras tanto, en otras regiones, se observaron movimientos políticos y judiciales significativos como el veto a una iniciativa de referéndum en Canadá y condenas por delitos vinculados a casos judiciales particulares.
En conjunto, esta cumbre destacó la complejidad de las relaciones multilaterales y la intención de ambos países de avanzar hacia un escenario de cooperación, a pesar de las diferencias persistentes en temas estratégicos y geopolíticos.

