Un incremento inusual en casos de infestación por gusano barrenador afecta actualmente a mascotas en la región capital de Veracruz, según confirmaron activistas y grupos protectores de animales. Este parásito provoca una parasitosis severa que ha motivado un llamado urgente a tomar precauciones para evitar nuevos contagios.
La representante del albergue canino Ada Azul, Azul Fernández, detalló que la organización ha recibido más de una docena de reportes formales con animales que presentan infestaciones profundas y dañinas. Dos perros con cuadros tan avanzados de miasis tuvieron que ser sacrificados para evitar sufrimientos mayores, evidenciando así la gravedad del brote.
En respuesta, las familias han intensificado las prácticas de higiene y vigilancia sobre sus mascotas, principalmente baños frecuentes y limpieza diaria de los pliegues cutáneos para reducir el riesgo de infección. Sin embargo, el riesgo persiste especialmente para aquellos animales que permanecen en patios o terrenos baldíos, donde las moscas transmisoras proliferan sin control.
Los colectivos animalistas enfatizan que la principal barrera contra esta enfermedad es revisar diariamente la piel de perros y gatos, identificando rápidamente raspones, heridas o cicatrices que puedan convertirse en focos de atracción para la puesta de huevos del parásito. Para la correcta atención, recomiendan acudir directamente a clínicas veterinarias y evitar remedios caseros o intentos de extracción manual que podrían agravar la situación.
El procedimiento profesional consiste en sedar al animal para desparasitarlo mecánicamente, retirar larvas alojadas en tejidos y aplicar antibióticos de amplio espectro que aseguren la eliminación total de la infección. La detección oportuna es clave para salvar vidas y controlar el avance de este brote en la comunidad.

