Un equipo de la Universidad de Washington en St. Louis logró identificar "firmas proteicas" que diferencian cuatro enfermedades neurodegenerativas con precisión comparable a los métodos de neuroimagen tradicionales. El hallazgo, publicado en la revista Neuron, analiza patrones únicos de proteínas presentes en la sangre y el líquido cefalorraquídeo para distinguir entre Alzheimer, Párkinson, demencia con cuerpos de Lewy y demencia frontotemporal.
Estos trastornos comparten síntomas similares en sus etapas iniciales, lo que dificulta un diagnóstico certero. Sin embargo, a nivel molecular cada uno presenta diferencias claras. Los investigadores analizaron miles de proteínas utilizando modelos informáticos avanzados para detectar las combinaciones características de cada enfermedad. El aspecto más relevante es que muchas de estas señales pueden detectarse en una simple muestra de sangre, eliminando la necesidad de procedimientos complejos o invasivos.
El estudio reveló que el Alzheimer se caracteriza por cambios en mecanismos vinculados al sistema inmunológico y la muerte celular programada. El Párkinson muestra proteínas asociadas al estrés celular y problemas en la comunicación entre neuronas. La demencia con cuerpos de Lewy presenta alteraciones en factores de crecimiento e interleucinas, mientras que la demencia frontotemporal evidencia cambios en la regulación de la actividad genética y ciertas hormonas. A pesar de estas diferencias, todas comparten procesos como la inflamación y el deterioro de las sinapsis.
Los modelos predictivos desarrollados distinguen incluso entre personas sanas y pacientes enfermos utilizando únicamente muestras de sangre o líquido cefalorraquídeo. Más de la mitad de las proteínas identificadas no habían sido previamente asociadas a estas enfermedades en investigaciones a gran escala, lo que amplía significativamente el abanico de biomarcadores disponibles.
Los investigadores validaron sus hallazgos en múltiples grupos de pacientes de distintas regiones del mundo con diversas características genéticas, comprobando que los patrones se mantienen tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo. Aunque los autores señalan que aún es necesario estandarizar estos métodos antes de incorporarlos rutinariamente en la práctica médica, este avance abre el camino hacia diagnósticos más simples, rápidos y menos invasivos en enfermedades neurodegenerativas.

