El concepto de un «genoma mexicano» único queda descartado tras los estudios del Biobanco Mexicano, uno de los proyectos más avanzados en genómica poblacional de América Latina. Investigadores liderados por Andrés Moreno Estrada demostraron que la riqueza genética del país es tan vasta que las diferencias entre grupos indígenas de distintas regiones pueden superar las que existen entre poblaciones de otros continentes.

Este banco genético resguarda 40 mil muestras de ADN, congeladas a -80 grados, que representan a más de seis mil individuos de 898 localidades rurales y urbanas en los 32 estados nacionales. Gracias a esta base de datos con cerca de 1.8 millones de marcadores genómicos, se logró mapear la variación genética con un detalle sin precedentes, vinculado también a rasgos complejos y enfermedades.

El estudio científicamente publicado en la revista Nature subraya que la diversidad genética mexicana no sólo reescribe la comprensión histórica y antropológica del país, sino que también permite avances en la medicina de precisión. Esto abre la puerta para diagnósticos y tratamientos adaptados a subgrupos genéticos específicos, una revolución para la salud pública y la política sanitaria nacional.

Además del Biobanco Mexicano, existen otros proyectos genómicos en el país, como el Estudio Prospectivo de la Ciudad de México, que cuenta con 150 mil muestras pero se limita a ciertas alcaldías. El trabajo liderado por Moreno Estrada aporta una cobertura nacional y una resolución genética que superan esas limitaciones territoriales.

En el laboratorio del Cinvestav, Moreno Estrada y su equipo continúan profundizando en el análisis del ADN para identificar cómo la diversidad genética influye en la susceptibilidad a enfermedades y la respuesta a tratamientos médicos. En línea con esta investigación, presentaron la plataforma MexVar, que sirve como herramienta de referencia para interpretar la variabilidad genética y orientar futuras investigaciones y prácticas clínicas basadas en datos genómicos nacionales.