La expresión corporal se ha consolidado como una herramienta fundamental para el desarrollo emocional y social de niñas y niños. A través del movimiento y la gestualidad, las infancias logran comunicarse, crear vínculos de amistad y convivir en espacios de empatía y armonía.
Los juegos escénicos y el uso de la imaginación permiten que los menores exploren su entorno y comprendan sus propias emociones. Esta práctica también fortalece habilidades sociales clave como el respeto, la escucha activa y la colaboración con otros.
Especialistas exhortan a madres, padres y docentes a fomentar espacios donde las infancias puedan sentir, imaginar y expresarse sin limitaciones. Estos ambientes resultan esenciales para que el desarrollo integral de niñas y niños avance de manera equilibrada, integrando tanto aspectos emocionales como sociales en sus etapas de crecimiento.

