Las pantallas se han convertido en una constante inevitable en la vida cotidiana. Comer viendo series, revisar redes sociales en el transporte público o consultar el teléfono mientras se espera un semáforo son comportamientos que muchos experimentan como reflejos automáticos. Vanessa Benjumea, médica neuróloga y epileptóloga, advierte en su libro "Mente calma. Primeros auxilios para aliviar los bucles del pensamiento" que el uso excesivo de pantallas sobreestimula la mente, altera la atención y afecta patrones de sueño al bloquear la liberación de melatonina por la exposición a luz azul.
La especialista enfatiza que la tecnología también contribuye a la rumiación y al distanciamiento del mundo real. Frente a esta realidad, Benjumea propone un conjunto de estrategias prácticas que requieren, ante todo, voluntad consciente y constante. El primer paso es establecer horarios libres de pantallas: dedica los primeros treinta minutos de la mañana y la última hora antes de dormir para desconectarte completamente, permitiendo que la mente inicie y cierre el día con mayor claridad.
La "dieta digital" constituye otra herramienta clave. Se trata de seleccionar conscientemente el contenido que consumes, priorizando lo que te inspire o motive, mientras se evitan redes sociales y noticias especialmente negativas que generan bucles de pensamiento y ansiedad. Durante el trabajo o estudio, la neuróloga recomienda tomar mini descansos sin pantallas para despejar la mente y reducir estrés acumulado.
Crear espacios libres de tecnología en el hogar, designados como "búnkeres digitales", facilita la desconexión. Asimismo, activar el modo avión o no molestar durante comidas, tareas importantes o conversaciones significativas concentra la atención en el presente sin interrupciones. Un día completamente sin pantallas o una media jornada digital pueden aprovecharse para paseos en naturaleza o tiempo compartido con familia y amigos.
Benjumea también destaca el valor del ejercicio físico y actividades analógicas: leer libros impresos, cocinar, dibujar o hacer deporte ofrecen un "cambio de canal" mental que reconecta con la realidad tangible. Técnicas adicionales incluyen activar modo escala de grises en dispositivos para reducir la gratificación visual y la liberación rápida de dopamina, usar filtros de luz azul para proteger la melatonina, y reemplazar estímulos visuales con experiencias sensoriales basadas en el tacto o el sonido.

