La combinación de imágenes satelitales de alta resolución con muestreos directos en el terreno permitió revelar la compleja composición geológica del archipiélago Los Roques, reconocido por sus aguas cristalinas y su biodiversidad marina. Un equipo multidisciplinario intervino en varios cayos para validar la información obtenida por satélites, asegurando un análisis preciso y confiable.

Este proyecto, desarrollado bajo políticas nacionales de fomento científico, integra la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae) y el Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (Inea), cuya experiencia en monitoreo marítimo y gestión de espacios costeros permite una observación detallada del territorio insular. La finalidad es proporcionar datos geoespaciales soberanos que contribuyan a la conservación ambiental, la seguridad nacional y la optimización de la toma de decisiones.

Para asegurar la precisión de los datos satelitales, se empleó la denominada «verdad de terreno», que consiste en la recolección directa de muestras físicas de rocas y sedimentos en zonas clave como Madrisquí, Pirata, Noronquí, Dos Mosquises y Gran Roque. Este último es la única isla de origen volcánico y metamórfico del archipiélago, lo que ofrece gran diversidad geológica para el estudio.

La frontera entre formaciones ígneas y metamórficas fue uno de los hallazgos más relevantes tras las jornadas de campo. La validación cruzada entre datos ópticos, radar y análisis en terreno garantiza una caracterización geológica más robusta, que supera el análisis meramente abstracto realizado desde oficinas.

Con esta investigación, Venezuela fortalece su capacidad de monitoreo y gestión territorial en zonas insulares estratégicas, incorporando tecnología espacial de punta para conocer no solo el paisaje superficial, sino también sus fundamentos geológicos, un aspecto desconocido para el turismo y la opinión pública.