Un voraz incendio destruyó gran parte del templo Reikado Hall, ubicado en la isla de Miyajima, uno de los centros religiosos y culturales más importantes de Japón. El siniestro comenzó en las primeras horas del día y movilizó rápidamente a los bomberos para intentar controlar las llamas, que también amenazaron áreas boscosas próximas al monte Misen.
Esta estructura formaba parte del complejo budista Daishoin, vinculado al monje Kukai o Kobo Daishi, una figura clave del budismo Shingon en el país. El templo albergaba una llama eterna que, según la tradición, se había mantenido encendida de forma ininterrumpida desde el año 806, convirtiéndola en uno de los símbolos espirituales más antiguos y reverenciados de Japón.
Aunque no se reportaron heridos, expertos consideran que la pérdida patrimonial es irreparable por el valor histórico y espiritual del inmueble. La llama eterna del Reikado Hall no solo representaba la continuidad de una práctica milenaria, sino que también tuvo un papel significativo en otros actos simbólicos, como el encendido del fuego en el Parque de la Paz de Hiroshima en 1964, memorial en contra de las armas nucleares.
El impacto de la noticia trascendió rápidamente a nivel internacional, generando debates y expresiones de preocupación en redes sociales sobre la protección del patrimonio cultural y los templos históricos dedicados al turismo espiritual en Japón.

