El supertanquero Kin A, también conocido como Helga, atravesó el Estrecho de Ormuz el sábado tras cargar petróleo en la terminal de Basora, Irak. La embarcación de bandera comorense y 299.000 toneladas de peso muerto completó la ruta desactivando sus sistemas de rastreo durante más de tres días. Los datos de Bloomberg confirmaron su reaparición en los radares frente a las costas de Duqm, Omán.

El cruce marca un hito en una vía estratégica colapsada por la guerra entre Estados Unidos e Irán que comenzó a finales de febrero. Antes del conflicto, el Estrecho registraba aproximadamente 100 buques diarios que movilizaban cerca del 20% de las exportaciones mundiales de gas y petróleo. Hoy el tránsito descendió a menos de 10 navíos por día. El 30 de abril apenas siete barcos lograron cruzar en una sola jornada.

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El gobierno estadounidense formalizó su bloqueo naval el 13 de abril con el objetivo de interceptar embarcaciones destinadas a puertos iraníes. Irán propuso reabrir el paso de forma segura a cambio de que Washington levantara su cerco comercial, pero el presidente Donald Trump rechazó la oferta el viernes, asegurando que Teherán estaba pidiendo condiciones inaceptables.

Irak resultó el más afectado por el cierre de suministros petroleros. Para mitigar el impacto económico, negoció una exención operativa informal con Irán que permite el paso del crudo mediante el pago directo de tarifas de tránsito. El Kin A completó su maniobra utilizando la llamada flota oscura, una red de navíos que desactiva sus transpondedores AIS para transportar crudo sin ser detectada satelitalmente. Lloyd's List había identificado previamente a este buque como operador sospechoso de esa red.

Otros petroleros lograron cruzar en abril: el Ocean Thunder transportó crudo iraquí hacia Malasia a principios de mes, e Idemitsu Maru cruzó el 28 de abril con 2 millones de barriles de petróleo saudita. Sin embargo, estos éxitos aislados no alivian la crisis comercial. Las Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido calculan que entre 850 y 870 grandes buques mercantes permanecen varados dentro del Golfo, imposibilitados de navegar hacia mar abierto ante la falta de garantías de seguridad.