Los principales modelos de inteligencia artificial desarrollados en China procesaron 4.37 billones de tokens durante la semana que terminó el 26 de abril, según datos de la plataforma OpenRouter. En el mismo período, los sistemas estadounidenses sumaron 4.98 billones de tokens. Esta proximidad marca un punto de inflexión en la carrera global por la IA, donde hace apenas un año los desarrollos chinos representaban menos del 2% del tráfico en esa plataforma.
La aceleración fue acelerada. En la semana del 5 de abril, los sistemas chinos alcanzaron un pico de 12.96 billones de tokens, cifra que superó por más de cuatro veces los 3.03 billones registrados por Estados Unidos en esos mismos días. Alibaba lideró esta ola con el lanzamiento de su modelo Qwen 3.6 Plus a finales de marzo, que dominó los rankings diarios de OpenRouter al procesar más de 1.4 billones de tokens en una sola jornada. Xiaomi, por su parte, ejecuta actualmente cerca de 4.21 billones de tokens semanales, cifra que le otorga una cuota de uso tres veces mayor a la de OpenAI.
Otros laboratorios como MiniMax, Moonshot AI, Zhipu AI y DeepSeek también ocuparon posiciones altas en las métricas globales. La estrategia central detrás de este crecimiento es el acceso libre: los laboratorios chinos distribuyen sus mejores modelos de forma gratuita, socavando el modelo comercial que mantenía Silicon Valley.
Esta expansión se sustenta en energía asequible y recursos de hardware a gran escala. En el plano interno, la Administración Nacional de Datos de China documentó que las peticiones diarias crecieron de 100 mil millones a principios de 2024 hacia una proyección de 140 billones para marzo de 2026. A nivel comercial, China ocupó el sexto lugar mundial como exportador de servicios digitales en 2025, con exportaciones que crecieron de 14.4 mil millones de dólares en 2005 a 245 mil millones de dólares, a un ritmo anualizado de 15.2% durante dos décadas.
Hoy, los modelos open-source chinos controlan más del 45% de todas las operaciones en OpenRouter. La batalla por la infraestructura de inteligencia artificial ya no se define en los espacios gubernamentales, sino en los ecosistemas de código abierto y en el volumen de tokens procesados por desarrolladores en todo el mundo.

