Robert Richardson, reconocido director de fotografía y múltiple ganador del premio Óscar, fue homenajeado en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary con un Globo de Cristal que destaca su aporte al cine mundial. Durante la ceremonia se proyectó un documental que narra su trayectoria artística y personal, dirigido por Jana Hojdová, quien dedicó una década a su realización.
El actor estadounidense Harvey Keitel entregó el galardón y reconoció la magnitud del trabajo de Richardson al presenciar un montaje con los momentos más sobresalientes de su carrera. Keitel destacó que, después de ver el recorrido fílmico, las imágenes hablan por sí solas, y habló del realizador como uno de los mejores directores de fotografía contemporáneos, haciendo alusión al apodo “el mismísimo diablo blanco” con el que se le conoce en la industria.
Richardson, nacido en 1955, ha ganado tres premios Óscar por sus trabajos en “JFK”, “The Aviator” y “Hugo”, además de haber sido nominado en múltiples ocasiones. Su carrera se forjó en la década de 1980 con el filme “Repo Man” y luego se consolidó con colaboraciones con directores como Oliver Stone, Quentin Tarantino y Martin Scorsese. Su estilo documental llamó la atención de Stone para películas que requerían realismo extremo, como “Salvador” y “Platoon”.
Antes de dedicarse al cine, Richardson estudió oceanografía en la Universidad de Vermont, aunque su verdadera pasión surgió tras asistir a un festival donde descubrió las películas de Ingmar Bergman. Posteriormente, trabajó como gerente en un cine para ver tantas obras cinematográficas como fuera posible, hasta que ingresó a escuelas de cine, encaminándose definitivamente hacia la dirección de fotografía.
Durante la entrega del premio, Richardson destacó la presencia de un público joven y afirmó que este reconocimiento simboliza un futuro que debe construirse a través del arte y la inspiración que él ha tratado de dejar en su trabajo. Además, invitó al equipo responsable del documental a subir al escenario para compartir el momento, resaltando especialmente el esfuerzo de la directora Jana Hojdová, cuyo compromiso fue fundamental para dar a conocer su historia.

