Marisol López Salinas abrió las puertas de su casa en la colonia 16 de Septiembre hace dos años para convertirla en un comedor comunitario. Desde el año pasado participa en Manos a la Olla, el programa de la alcaldía Miguel Hidalgo que funciona con 50 comedores distribuidos en toda la demarcación. Cada uno prepara 70 raciones diarias de alimentos a precios accesibles, beneficiando a más de 3.500 vecinos cada jornada.
López Salinas decidió participar porque le apasiona la cocina y las labores altruistas. "Darle de comer a los vecinos y que me paguen por ello es muy satisfactorio", dice. Para ella, el programa llega en el momento preciso, cuando productos como el jitomate se han encarecido significativamente y muchas familias buscan ahorrar en alimentación. "La gente se viene de otros lugares porque comprar jitomate ya es un lujo", comenta.
La alcaldía provee todos los insumos necesarios a los operadores del programa: carne, verduras, pollo, pescado, huevo, y elementos como mandiles y bolsas. Cada ración cuesta 11 pesos y contiene tres tiempos de comida. Los vecinos deben llevar sus propios tuppers para recoger los alimentos. En todos los 50 comedores se sirve el mismo menú, preparado con participación de nutriólogos que garantizan una alimentación sana y balanceada.
Patricia González, vecina de la calle Sur 144 donde funciona uno de los comedores, asiste casi a diario. "No gasto en transporte, es muy limpio, muy rico, con muy buena atención. Para la economía es excelente", expresa. Valora especialmente a López Salinas por abrir su hogar y brindar el servicio "con muchísima atención y mucho cariño".
El alcalde Mauricio Tabe destaca que el programa libera tiempo a las mujeres que antes dedicaban horas completas a cocinar. "Lo más importante es el tiempo que les regalamos. Ellas vienen, recogen su comida, y se pueden ir a esperar a su familia", señala. Con este enfoque, una familia de cuatro integrantes puede alimentarse por 44 pesos diarios.
Para 2024, la alcaldía invierte 56 millones de pesos en la operación del programa, lo que representa poco más de un millón de pesos por comedor. Tabe subraya que si ese dinero se entregara directamente a los vecinos, no tendría el mismo impacto. Los 50 comedores son operados por vecinas solidarias que, más que servidores públicos, son "servidores de la comunidad".

