Xochiapulco, un municipio en Puebla, conserva un legado documentado de participación en la Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862. Mariano Ortuño Aguilar, presidente municipal y descendiente directo de quienes combatieron ese día, relata que 26 elementos indígenas respondieron al llamado de la patria. Entre ellos estaba Nicolás Mariano Hueyojteno, familiar del actual edil, quien formó parte del sexto batallón conformado por seis compañías: cuatro del municipio de Tetela de Ocampo, una de Zacapoaxtla y otra de Xochiapulco.
Estos combatientes llegaron al campo de batalla equipados de forma precaria pero decidida: portaban calzón de manta, un morral con habas, arvejón tostado y agua, y su arma principal eran los machetes. Su desempeño fue tan notable que el presidente Benito Juárez, en 1864, envió dos militares para adiestrar a las tropas locales. En un comunicado, Juárez escribió que si estos hombres demostraron tanto valor con machetes en defensa del país, qué lograrían si contaran con armas convencionales.
Para preservar y difundir esta historia, Ortuño Aguilar construyó el Museo Comunitario General Juan Francisco Lucas, inaugurado el 4 de agosto de 2006. El nombre honra al general indígena que comandó el sexto batallón en la batalla. Dentro del museo se exhiben 71 piezas: armamento, vestidos de época, fotografías, restos de soldados austriacos caídos en la región y documentos de guerra de gran valor. Entre ellos destaca una carta que Juan N. Méndez envió a Juan Francisco Lucas informándole sobre la invasión francesa, considerada testimonio clave de la participación xochiapulca.
El acervo incluye también un plano elaborado por ingenieros militares la noche del 4 de mayo para la defensa de los fuertes de Loreto y Guadalupe, que fue revisado por el general Zaragoza. Otra pieza relevante es un documento de 1887 titulado Las Glorias de México, que recibió el general Juan Crisóstomo Bonilla y fue encabezado por Ignacio Zaragoza, Porfirio Díaz, Felipe Berriozábal y Juan N. Méndez, los cuatro orquestadores de la defensa del 5 de mayo.
El museo también resguarda un decreto del 5 de diciembre de 1864, emitido por el general Fernando María Ortega, gobernador y comandante militar de Puebla, mediante el cual se otorgó a la población indígena de Xochiapulco el título de Villa del 5 de Mayo en conmemoración de su participación en la batalla.
Ortuño Aguilar subraya que Xochiapulco es el único municipio a nivel nacional que nació durante el Liberalismo, en el contexto del Plan de Ayutla contra la dictadura de Santa Anna y el clero, razón por la cual no hay iglesias en el lugar. Aunque sigue siendo considerado pueblo indígena, advierte que está perdiendo parte de su identidad: la lengua náhuatl. El presidente municipal reclama que en pleno siglo XXI no recibe reconocimiento ni apoyos institucionales, educativos ni de infraestructura. Su objetivo es que Xochiapulco sea declarado museo de primer nivel y reconocido como un verdadero pueblo histórico, para que las futuras generaciones comprendan el legado de quienes lucharon por la libertad de México.

