León XIV, nacido en Chicago, se reunió ayer con miembros de la Fundación Papal en el Palacio Apostólico durante su peregrinación anual a Roma. En la audiencia, el papa estadounidense instó a algunos de los católicos más adinerados del país a mantener sus aportaciones en favor de obras benéficas vaticanas.

El pontífice expresó su gratitud a los administradores de la fundación por una generosidad que ha permitido que "innumerables personas experimenten de manera concreta la bondad y la misericordia de Dios en sus propias comunidades". Destacó especialmente el financiamiento de becas para que sacerdotes y monjas de países pobres estudien en universidades pontificias de Roma y obtengan títulos avanzados. En los últimos cuatro decenios, estas becas han alcanzado un total de más de 270 millones de dólares.

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El anuncio más significativo llegó cuando la Fundación Papal informó que sus miembros habían aprobado más de 15 millones de dólares en subvenciones para 2026, un récord en los treinta y ocho años de historia de la organización. La fundación también incorporó a veinticinco nuevas familias donantes en el año transcurrido desde la elección de León XIV.

Durante el pontificado de doce años de Francisco, las contribuciones de la Fundación Papal se mantuvieron estables, pero otras donaciones cayeron considerablemente por la crisis financiera global, la pandemia de Covid-19 y otras tensiones. Algunos católicos estadounidenses también se desanimaron tras reportes continuos sobre mala gestión, corrupción y escándalos, además de las críticas de Francisco al capitalismo estadounidense.

La elección del primer pontífice nacido en territorio estadounidense y con formación académica en matemáticas parece haber reactivado la base de donantes de la Iglesia. La llegada de León XIV, quien es angloparlante y ha enfatizado el balance financiero del Vaticano, ha signado un giro en la recaudación de fondos para la institución católica.