La Fundación Patiño inauguró esta semana en La Paz una exposición dedicada a Mario Vargas Llosa bajo el título "Con L mayúscula. Mario Vargas Llosa, el lector y su biblioteca". La muestra ocupa dos pisos de la sede institucional y surge como respuesta a la donación de cuatro mil libros que realizó Álvaro, hijo del escritor peruano, en 2024.
Alba Balderrama, directora de Cultura en funciones de la Fundación Patiño, explicó que el objetivo central de la exposición es mostrar a Vargas Llosa como lector antes que como escritor. "La mayoría son libros que él ha escrito, por supuesto. Pero también están libros de los autores favoritos que él tenía, de los libros que lo marcaron, que lo hicieron el escritor que es, el hombre que es", precisó Balderrama. La curaduría se construyó a partir de la colección donada y otros objetos personales que custodia la fundación para revelar qué leía, qué obras lo impactaron y cuáles fueron los momentos significativos en su trayectoria como lector.
La exposición presenta diversos espacios temáticos. Tres valijas antiguas que pertenecieron a Vargas Llosa contienen libros y reflexiones suyas sobre William Faulkner, Benito Pérez Galdós, Gustave Flaubert y Víctor Hugo. Una línea de tiempo recorre desde su nacimiento en Arequipa en 1936 hasta su muerte en Lima en 2025, enfatizando hitos de su vida y carrera. Frases del autor, como su reflexión sobre Galdós, están distribuidas en los muros del lugar.
Además de las obras del Nobel, la muestra exhibe en urnas de vidrio los libros de otros autores anotados y comentados por Vargas Llosa. Una instalación interactiva con máquina de escribir permite que los visitantes, al tocar sus teclas, iluminen elementos que reflejan distintos aspectos de su vida. Un mural con piezas giratorias muestra su retrato de un lado y sus libros del otro.
La exposición se estrenó originalmente en 2025 en Cochabamba, ciudad donde está la sede principal de la Fundación Patiño y donde el escritor aprendió a leer y escribir en su infancia. Permanecerá en La Paz hasta julio, luego será trasladada a Santa Cruz y posteriormente circulará por diversas ferias del libro, replicando la naturaleza itinerante del propio Vargas Llosa, quien fue un viajero constante y lector de la literatura de cada territorio que visitó.

